Por las calles de la villa es raro que pasen autos. Los chicos descalzos juegan en el barro o tiran cosas a la zanja que aroma fétidamente el barrio.
El baldío que se utiliza como cancha de fútbol está siempre ocupado los sábados. Llueva o no, el equipo se presenta y también la hinchada, aunque aveces les fallo.
Belén cambia con el tiempo. Se siente la tristeza de los días nublados y lluviosos en que no se puede salir a la calle. Lo hacen únicamente por obligaciones de trabajo o para comprar. El barro se traga los pies cuando se lo pisa, pero parece respetar más a los de Belén que a los de afuera. Los villeros andan con ojotas o zapatos viejos. Los días nublados la villa tiene un color especial, de soledad, de marginalidad. Se ve a la gente sacando agua de sus casas. Las enormes goteras acumulan el agua de adentro y hay que atraparla con ollas, con jarros o con baldes.
En la villa se conoce al vecino, se sabe quién es. Los chicos quedan en la casa de uno u otro vecino. Cuando alguien está enfermo siempre aparece alguien que le da un consejo o un remedio. Los almaceneros fían. Saben que hay personas muy explotadas que no pueden pagar.
La cana aparece seguido. Un día me asusté. Ese día la cana pasó por Belén, pero pasó de largo. Pregunté a donde iban. Oscar me explicó que venían al almacén para manguear mercadería. Dicen que siempre ha sido así. Si el almacenero se niega lo hacen pasar por quinielero.
Tantas cosas pasan por el estilo. Pero el villero está destinado al silencio. La ley no lo ampara. Sólo ampara al rico.
Mónica María Candelaria Mignone
Nació en 14 de febrero de 1952
Psicopedagoga
Secuestrada el 14 de mayo de 1976 y desaparecida desde entonces
10 de Diciembre Día internacional de los Derechos Humanos
"Escritos de jóvenes DESDE secuestrados desaparecidos durante la dictadura
EL SILENCIO"
Prólogo de Ernesto Sábato
DocumentoS Página/12.
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